La problemática de un país polarizado en guerras: por el poder por ideales por tenencias por lo económico nos arrastran a enceguecernos y acometer las más grandes barbaries que no puede concebirse en nuestras mentes.
Al escuchar un comentario sobre el libro, cuando paramilitares entran en una zona del Uraba rodean el caserío para que ninguno de los habitantes pueda huir. El dirigente del bloque da la orden para que con lista en mano llamen a los lideres de la comunidad, los hacen arrodillar y con una guadañadora los decapitan. Prosiguen descuartizándolos y toman brazos piernas y troncos los llevan a las salidas y los cuelgan a los arboles, como si fueran frutos paridos por la tierra que generen temor y miedo. Lo que el cielo no perdona ni yo tampoco porque lo mas cruel de todo este relato es que hacen unas canchas para juga banquitas y al amparo de whisky para que el pueblo se horrorizara y no olvidara nunca quien es el que manda en la región, colocan una cabeza como balón de futbol y así juegan un partido de futbol.
Aunque usted no lo crea, esto siempre me ha dolido y siempre quise representarlo de alguna manera por que siento que yo fui uno de los decapitados.
La propuesta se basa en hacer un balón grande de futbol con mi cabeza encima y un trapo blanco, en cada cuadro estampar uno de los muchos caídos en este escenario de guerra llamado Colombia para no olvidar esta realidad y que no se vuelva a repetir en nuestras generaciones.
SANTAMARIA.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)